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Fallece a los 94 años el pintor Pedro Escacena, pincel inmortal del arte taurino

El genial artista sevillano, nombrado Hijo Adoptivo de Tomares, deja un legado imborrable tras dedicar su vida a plasmar la majestuosidad, el temple y el sentir de la tauromaquia.

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

29 de Septiembre de 2026
Fallece a los 94 años el pintor Pedro Escacena, pincel inmortal del arte taurino
TOMARES (Sevilla).— El mundo del toro viste de luto. El reconocido pintor taurino Pedro Escacena ha fallecido a los 94 años de edad en la localidad sevillana de Tomares, dejando un hondo pesar entre aficionados, profesionales e instituciones del ámbito taurino y cultural. Su muerte apaga una de las miradas más singulares y expresivas de la pintura contemporánea aplicada a la tauromaquia.

Nacido el 19 de noviembre de 1931 en el emblemático barrio de la Macarena, Escacena sintió desde muy joven el doble llamado de la vocación: la muleta y el pincel. A los 12 años ya se medía ante reses bravas en el antiguo matadero de Sevilla y, con el paso del tiempo, llegó a lidiar novilladas sin caballos en plazas como Huelva, Ayamonte, Higuera de la Sierra, Santa Olalla, Fuentes de Andalucía y Barcarrota. Aquella vivencia en el ruedo dotó a su obra posterior de una verdad intrínseca, transformando sus lienzos en auténticas arenas de color, temple y sobriedad.

Para afianzar su talento innato, cursó más de siete años de formación en Bellas Artes de la mano de maestros de la talla de Santiago Martínez, Rodríguez Jaldón, Gustavo Gallardo, Honhen-Leiter y Labrador. Ya en su etapa académica destacó de forma sobresaliente, obteniendo reconocimientos como un segundo premio conservado por Artes y Oficios, además de la venta de obras a la Excma. Diputación de Sevilla y a la Viuda de Guardiola.

A lo largo de su dilatada carrera, Escacena no solo captó la plasticidad del lance, sino la psicología del torero. Supo retratar tanto a las grandes figuras históricas como a las contemporáneas, plasmando con la misma maestría la amargura tras una mala tarde —como en su célebre retrato de «Curro»— que la apoteosis de un triunfo inolvidable.

Su trazo convirtió sus carteles en piezas históricas del arte taurino. Entre sus obras más destacadas figuran:
El cartel de la Feria de San Isidro de Madrid (1985).
La serie ininterrumpida de carteles para Sevilla desde 1984.
El emblemático cartel conmemorativo de la despedida de Antonio Chenel «Antoñete».
Distinguido por la Real Federación Taurina de España con la Medalla de Plata al Mérito Taurino y galardonado con los Trofeos Nacionales Cossío, Escacena fue incluido en 2005 en la obra Líderes andaluces del siglo XX, de Antonio Murciano y González-Arias de Reyna. Entre sus encargos de calado institucional destaca el retrato a gran formato de Su Majestad el Rey, realizado para presidir los plenos del Ayuntamiento de Espartinas.

En Tomares, municipio que lo acogió y le rindió homenaje nombrándolo Hijo Adoptivo y dedicándole un parque con su nombre, se ha mantenido en activo hasta poco antes de su fallecimiento. Esta tarde, a las 18:00 horas, la Parroquia de Nuestra Señora de Belén acogerá las honras fúnebres para dar el último adiós a un hombre que hizo de cada pincelada un lance inmortal.

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