Nacido en Ambert en 1945 y afincado en Nimes desde niño, fue una de las primeras referencias galas que cruzó la frontera para abrirse camino en España, debutando con picadores en Zaragoza en 1967
La tauromaquia en Francia ha perdido este jueves 5 de noviembre a una de sus referencias históricas más respetadas. Alain Montcouquiol, anunciado en los carteles como “Nimeño I”, ha fallecido a los 81 años de edad en Nimes, la ciudad que marcó su vocación y su vida.
Nacido el 4 de septiembre de 1945 en la localidad gala de Ambert (Puy-de-Dôme), el diestro se trasladó a tierras nimeñas en la infancia por el destino militar de su padre, descubriendo allí una fascinación por la tauromaquia que determinaría su porvenir.
En una época en la que la irrupción de espadas francesas en el circuito profesional resultaba testimonial, Alain emprendió un camino pionero junto a Simón Casas. Ambos jóvenes cruzaron la frontera española para formarse en el campo, iniciando un aprendizaje lleno de vicisitudes para abrir brecha en el escalafón.
Bajo el apodo de “El Nimeño”, su debut con picadores tuvo lugar en la plaza de toros de Zaragoza el 7 de mayo de 1967, completando un recorrido como novillero en cosos de ambos países hasta su retirada de los ruedos en 1972.
Su relevancia en la historia de la lidia cobró una dimensión mayor al asumir la dirección de la carrera de su hermano menor, Christian Montcouquiol, a quien aventajaba en nueve años. Convertido en apoderado, mentor y compañero inseparable, Alain guió a “Nimeño II” hasta consolidarlo como la primera gran figura gala de la tauromaquia internacional, compartiendo durante dos décadas una peripecia profesional por las principales ferias del planeta taurino.
Con su fallecimiento se va un testigo y protagonista fundamental de la apertura del toreo francés al mundo y de la dinastía más emblemática de Nimes. Descanse en paz.