Fabio Jiménez impone su pureza y Aarón Palacio se lleva la tarde en Alfaro
El riojano corta dos orejas al cuarto tras una faena de temple y profundidad, mientras el aragonés firma un doble triunfo basado en frescura y conexión con los tendidos
Tendido Digital
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de Toros de Alfaro
GanaderíaUn toro para rejones de Antonio Bañuelos, que se paró pronto, y cuatro para la lidia a pie de Ángel Gómez Núñez
FestejoUn toro para rejones de Antonio Bañuelos, que se paró pronto, y cuatro para la lidia a pie de Ángel Gómez Núñez, desiguales de presentación, nobles y colaboradores en líneas generales, excepto el quinto, rajado.
Roberto Armendariz
Oreja
Fabio Jiménez
Ovación y Dos Orejas
Aaron Palacio
Dos Orejas y Dos Orejas
Alfaro vivió una tarde de contrastes en la que Fabio Jiménez y Aarón Palacio terminaron compartiendo el protagonismo, cada uno desde conceptos muy diferentes. El riojano defendió un toreo asentado en el temple, la colocación y la pureza, mientras que el aragonés apostó por la variedad, la frescura y una mayor conexión con los tendidos.
El cartel, confeccionado con premura por las circunstancias administrativas de las vísperas, reunía dos personalidades taurinas diferentes en una tarde condicionada también por un encierro de Ángel Gómez Núñez noble y colaborador, pero falto de transmisión, duración y chispa. El quinto, además, terminó refugiándose en tablas.
Abrió el festejo el rejoneador Roberto Armendáriz, ante un toro de Antonio Bañuelos hondo y bien rematado que se paró demasiado pronto. El navarro dejó sus mejores momentos en los compases iniciales, parando con temple los arreones del animal y mostrando buena disposición. Después, la faena perdió pulcritud y aparecieron algunos atropellos cuando el astado comenzó a quedarse corto. Pese a ello, Armendáriz logró pasear una oreja.
A pie, Aarón Palacio encontró pronto la conexión con los tendidos. Su primer toro, noble y colaborador, permitió al aragonés desplegar un repertorio variado y vistoso, siempre buscando favorecer las embestidas del animal. Sin llegar a someter por completo los viajes y con la muleta generalmente a media altura, Palacio construyó una faena alegre y dinámica. Los aceros no acompañaron, pero un defectuoso bajonazo no impidió que se le concedieran dos orejas.
Fabio Jiménez mostró un registro completamente diferente. El riojano apostó por la suavidad, el temple y el toreo despacio, intentando ralentizar unas embestidas de escasa transmisión. Su faena al primero estuvo construida desde la precisión: colocación, pecho ofrecido, vuelos suaves y muletazos trazados con profundidad. La obra, brindada a sus abuelos paternos, tuvo momentos de verdadera sensibilidad, pero la espada terminó por echarla abajo y quedó en ovación.
El cuarto permitió a Jiménez redondear su actuación. Volvió a apostar por ese toreo pausado y de compás abierto, buscando enganchar las embestidas por delante y soltarlas muy atrás. El toro, de limitada transmisión, encontró en las muñecas del riojano el temple necesario para prolongar sus viajes. Fabio alargó la faena y terminó encontrando el premio de dos orejas, rubricando así una actuación que tuvo en la pureza y el temple sus principales argumentos.
Palacio cerró la tarde ante un quinto que se rajó prácticamente desde los primeros compases de la faena. El aragonés volvió a tirar de inteligencia y capacidad de adaptación para llevar la lidia a los terrenos donde el toro se encontraba más cómodo. Sin someter en exceso las embestidas, consiguió construir una faena de ritmo y variedad que volvió a conectar con los tendidos. Nuevamente la espada cayó baja, aunque mejor colocada que en su primer toro, y Palacio recibió otras dos orejas.
La tarde dejó así dos formas diferentes de entender la búsqueda del triunfo. Fabio Jiménez encontró el premio desde la pureza, el temple y el toreo ralentizado; Aarón Palacio, desde la frescura, la variedad y su capacidad para conectar con el público. Dos conceptos distintos que terminaron confluyendo en una misma Puerta Grande.
Ficha del festejo
Plaza de toros de Alfaro. Festejo mixto con motivo de las fiestas patronales en honor a San Roque y San Ezequiel Moreno. Más de media entrada. Tarde muy calurosa.
Un toro para rejones de Antonio Bañuelos, que se paró pronto, y cuatro para la lidia a pie de Ángel Gómez Núñez, desiguales de presentación, nobles y colaboradores en líneas generales, excepto el quinto, rajado.
Roberto Armendáriz: oreja.
Fabio Jiménez: ovación y dos orejas.
Aarón Palacio: dos orejas y dos orejas.
Destacó El Víctor pareando al cuarto. Al finalizar el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional.


