Nueve imponentes utreros de la divisa lodosana aguardan en los corrales de la Plaza de Toros de Pamplona para el reencuentro con Emiliano Osornio, Álvaro Serrano y Mario Vilau.
La cuenta atrás para los días de vino y pólvora en la capital navarra ha vivido uno de sus prólogos más esperados. Durante la tarde-noche del pasado miércoles 24 de junio, coincidiendo con la solemnidad litúrgica de la festividad de San Juan, los corrales de la monumental Plaza de Toros de Pamplona abrieron sus cerrojos para recibir a los primeros moradores de la feria: los novillos de la prestigiosa ganadería lodosana de «Pincha».
El desembarco se saldó con total normalidad, dejando en las retinas de los veedores y aficionados presentes una honda sensación de seriedad. El envío enviado por el criador navarro se compone de nueve utreros homogéneos en sus hechuras, de rigurosas capas negras y de caras bien armadas, respetando escrupulosamente el cuajo, la integridad y la exigencia que el abono pamplonés impone a todo lo que cruza su umbral.
Estas nueve bazas de bravura autóctona serán las encargadas de medir el pulso y las ambiciones de una terna de novilleros dispuestos a todo por conquistar la gloria en esta vitrina universal. El paseíllo correrá a cargo de los diestros Emiliano Osornio, Álvaro Serrano y Mario Vilau, tres nombres propios del escalafón menor que asumen la responsabilidad de abrir el ciclo pamplonés frente a una ganadería que juega en casa y que ya sabe lo que es triunfar con fuerza en este albero. La suerte, por tanto, ya está echada en los corrales de la Misericordia; el toro de Navarra ya aguarda su hora.