Crónicas

El Cid y Emilio de Justo abren la Puerta Grande de Toro; Mario Navas, la cruz de la tarde

Alejandro López

Alejandro López

Redactor

23 de Agosto de 2026
El Cid y Emilio de Justo abren la Puerta Grande de Toro; Mario Navas, la cruz de la tarde

Ficha del Festejo

PlazaToro
GanaderíaManuel Blázquez
FestejoEl sevillano y el extremeño cortaron dos orejas cada uno ante una corrida noble pero falta de raza de Manuel Blázquez, mientras que Mario Navas sufrió una dura voltereta en el sexto y tuvo que ser trasladado a la enfermería.

El Cid

oreja y oreja.

Emilio de Justo

oreja y oreja tras aviso.

Mario Navas

oreja tras aviso y herido.

Toro (Zamora). La plaza de toros de Toro vivió una tarde de contrastes en la que El Cid y Emilio de Justo salieron a hombros después de cortar dos orejas cada uno, mientras que Mario Navas protagonizó la cara más amarga del festejo al sufrir una fuerte voltereta en el sexto toro.

La corrida de Manuel Blázquez Guerrero tuvo como denominador común una mayor nobleza que raza. Los animales ofrecieron posibilidades a los toreros, aunque en varios momentos faltó la transmisión necesaria para que las faenas alcanzaran una mayor dimensión. El tercero fue el ejemplar más destacado del encierro.

El Cid se impone al primero

El Cid abrió la tarde ante un toro justo de raza, pero al que el sevillano supo imponerse con autoridad. El diestro de Salteras construyó una faena basada en el poder y en la capacidad para sacar partido de las condiciones del animal.

Toreó por ambos pitones, buscando siempre dominar las embestidas y mantener la intensidad de la faena. Una estocada tendida que necesitó del descabello dejó el premio en una oreja.

Emilio de Justo firma una faena de menos a más

El segundo correspondió a Emilio de Justo, que lo recibió a la verónica. El toro volvió a mostrar una raza limitada, pero el extremeño consiguió irlo afianzando poco a poco.

De Justo buscó alargar las embestidas y corrió la mano con calidad por ambos pitones. La faena tuvo más profundidad que ligazón, condicionada por la falta de fondo del animal, aunque fue creciendo conforme avanzaba el trasteo.

Una buena estocada puso el punto final a una actuación premiada con una oreja.

Mario Navas deja el sello de la tarde ante el tercero

El tercer toro fue, según el comportamiento de la corrida, el ejemplar más destacado. Mario Navas aprovechó sus mejores condiciones para dejar una actuación de corte clásico y sabor añejo.

El vallisoletano toreó con la figura vertical y dejó muletazos a pies juntos, mostrando personalidad y serenidad. Fue una faena de mucho sabor en la que Navas dejó constancia de su concepto.

Después de una estocada al tercer intento y tras recibir un aviso, paseó una oreja.

El Cid vuelve a triunfar con el cuarto

El cuarto permitió a El Cid desplegar nuevamente su tauromaquia. El sevillano construyó una faena muy templada, en la que adquirió especial protagonismo el toreo al natural.

El diestro supo encontrar los terrenos adecuados y someter las embestidas del toro con suavidad y mando. La faena tuvo importancia y llegó a los tendidos, aunque un primer intento fallido con la espada condicionó el resultado final.

Tras un pinchazo y una estocada desprendida, El Cid cortó otra oreja, sumando dos en su lote y asegurándose así la Puerta Grande.

Emilio de Justo completa su triunfo

El quinto salió desentendido, pero Emilio de Justo consiguió darle celo durante la faena. El extremeño tuvo que trabajar para conseguir que el toro entrara en la muleta y encontró sus mejores momentos conforme avanzó el trasteo.

La actuación estuvo acompañada por los sones del pasodoble ‘Plaza de toros de Toro’, que contribuyeron al ambiente de una faena que fue creciendo en intensidad.

Una estocada entera rubricó la labor y le permitió cortar una oreja, la segunda de su tarde. Con ello, De Justo también consiguió abrir la Puerta Grande.

Mario Navas, la cruz de la tarde

La cara más amarga llegó con el sexto. Mario Navas comenzó la faena con ayudados por bajo, intentando encauzar las embestidas del toro de Manuel Blázquez.

En la primera tanda por el pitón derecho, el astado lo prendió de mala manera y le propinó una dura voltereta. El vallisoletano quedó dolorido, especialmente en la zona de la clavícula, aunque consiguió levantarse y marcharse por su propio pie hacia la enfermería.

Ante la situación, El Cid tuvo que hacerse cargo del toro y lo despachó con oficio.

El percance de Navas puso el punto de preocupación a una tarde que, hasta ese momento, había tenido como grandes protagonistas a El Cid y Emilio de Justo.

Dos Puertas Grandes y una tarde de contrastes

El festejo de Toro terminó con El Cid y Emilio de Justo a hombros, después de cortar dos orejas cada uno. Ambos supieron aprovechar las posibilidades de una corrida de Manuel Blázquez que, pese a su falta de raza, permitió momentos de buen toreo.

Mario Navas, que había dejado una de las faenas más interesantes de la primera mitad de la tarde ante el tercero, fue la cruz del festejo tras la dura voltereta sufrida ante el sexto.

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