El encierro salmantino, de pura procedencia Domecq por la vía de Matilla, destaca por su notable cuajo, variedad de capas entre castaños, colorados y negros, y defensas acornejadas que garantizan la exigencia en La Caverina para Mario Vilau, Javier Cuartero y Antonio Aparicio.
La Feria del Arroz de Calasparra tiene ya lista la corrida de utreros de la ganadería salmantina de Aldeanueva que se lidiará el próximo viernes, 4 de septiembre. Las imágenes procedentes del campo bravo confirman la apuesta de la empresa y la comisión taurina por un encierro que luce un trapío imponente y las hechuras características de su encaste.
Morfológicamente, los ejemplares reseñados son utreros hondo, de gran caja y musculatura bien desarrollada, con lomos rectos y tercios traseros bien rematados. Se trata de novillos con empaque y seriedad, que transmiten la solidez propia de la sangre Domecq evolucionada en las dehesas charras. En las defensas predomina la arboladura bien puesta, con encornaduras acornejadas y astifinas que abren la cuna con seriedad sin perder la armonía de su cabeza.
En el apartado de pelajes, la novillada de Aldeanueva ofrece una vistosa variedad cromática. Destacan varios utreros de capa castaña y colorada —algunos de ellos chorreados en verdugo y con bragado bien marcado— junto a ejemplares de pelaje negro zaíno y mulato. Esta diversidad de capas dota al conjunto de una gran vistosidad visual previa al desembarque.
El encierro será lidiado por una terna de jóvenes espadas compuesta por Mario Vilau, Javier Cuartero y Antonio Aparicio, quienes afrontarán el compromiso de entender las virtudes de prontitud y recorrido habituales en este hierro, en un festejo que promete mantener en todo lo alto el prestigio torista de la plaza de La Caverina.