Alberto Durán vuelve al quirófano tras su grave cornada en Valdemoro
El torero será sometido a un tratamiento regenerativo con plasma rico en plaquetas y recibirá sesiones de radiofrecuencia pulsada para intentar paliar las secuelas de la grave cogida sufrida durante la Copa Chenel.

Ana Teresa Ramos
Redactor

El torero Alberto Durán tendrá que pasar de nuevo por el quirófano el próximo martes 27 de octubre, para continuar con su recuperación tras la grave cornada que sufrió el pasado 3 de mayo en Valdemoro, durante un festejo de la Copa Chenel. La lesión, que afectó a la arteria femoral y seccionó los nervios safeno y cutáneo peroneo, le ha provocado una pérdida casi total de sensibilidad desde la rodilla hasta el tobillo.
El diestro afronta ahora una nueva fase de su tratamiento con la esperanza de recuperar, al menos parcialmente, la sensibilidad de la zona afectada. La intervención tendrá lugar en el Hospital FREMAP de Majadahonda, donde se le aplicará un procedimiento médico regenerativo mediante plasma rico en plaquetas (PRP).
Además, recibirá varias sesiones de radiofrecuencia pulsada (RFP) para tratar las secuelas de la lesión. Estos procedimientos se combinarán con la rehabilitación que lleva realizando desde hace meses, con el objetivo de favorecer su evolución y mejorar la funcionalidad de la pierna.
- Un largo camino hacia la recuperación.
Desde la cogida sufrida en Valdemoro, el torero ha atravesado un complicado proceso médico. Recibió el alta hospitalaria el 11 de mayo, pero pocos días después tuvo que volver a ingresar debido a un cuadro febril severo causado por bacterias en la herida. Durante esta segunda hospitalización permaneció en aislamiento y no recibió el alta definitiva hasta junio.
La recuperación tampoco ha sido sencilla en el plano físico. Durán no pudo comenzar la rehabilitación hasta mediados de julio, después de superar las complicaciones derivadas de la grave lesión.
Ahora, con esta nueva intervención y los tratamientos complementarios, el torero afronta otro paso importante en su recuperación. El principal objetivo será intentar reducir las secuelas neurológicas de la cornada y recuperar parte de la sensibilidad perdida, una evolución que será determinante para su futuro físico y profesional.




